CALASANZ Y GALILEO

La revista Criterio Digital recoge el 5 de octubre un artículo sobre la amistad de Calasanz con Galileo, que merece la pena conocer (lo encontramos en https://www.revistacriterio.com.ar/bloginst_new/2010/10/05/el-protegido/). Dice así:

Muy poco se conoce la amistad de san José de Calasanz y Galileo Galilei, el gran físico y matemático, y los frutos de su admiración.

En uno de los diarios de mayor tirada de Buenos Aires tuve oportunidad de leer no hace mucho una carta titulada “Catolicismo”, escrita por alguien que quizás no tuvo antes bien presentes las categorías aristotélicas, a juzgar por las despiadadas opiniones en ella vertidas contra el Santo Oficio y la Inquisición. Pero en medio de tantos juicios negativos encontré un detalle consolador: “Galileo Galilei contó con la protección del cardenal Bellarmino”.

Voy a agregar otros rayos de luz en medio de los acostumbrados nubarrones. No creo que muchos conozcan detalladamente las relaciones de Galileo Galilei con las “Scuole Pie Fiorentine”. San José  de Calasanz mantuvo con el sabio gran amistad y admiración, y que tradujo en el apoyo que le brindó con sus religiosos de Florencia, precisamente en tiempos de retraimiento y de dolor del gran científico, animándolos para que sacaran todo el provecho posible a sus enseñanzas (y las de Tomás Campanella, con quien también mantuvo gran amistad) para elevar el nivel científico de los escolapios. Esto denota la gran apertura de espíritu del santo, que con esa actitud corría peligro de ser denunciado ante el Santo Oficio.

La condescendencia y el deseo de atender a Galileo, completamente ciego desde principios de 1633, movieron a Calasanz a atender los ruegos del embajador florentino Nicolini en Roma, a propuesta del Gran duque de Toscana, para que incluso dejara pernoctar al padre Settimii en la casa de Galilei para servirle de ayuda, no obstante las restricciones de las Constituciones de la Orden de las Escuelas Pías al respecto.

Galileo apreció a Settimii como persona y lo quiso a su lado en los momentos de postración y enfermedad. Él acompañó a su maestro, le sirvió de lazarillo, intérprete y secretario. A él dictó Galileo muchas de sus cartas, entre ellas la famosa sobre el “cicloide” que mandó a Cavalieri el 24 de febrero de 1640, y también los añadidos y correcciones a la última y mejor de sus obras: Discursos y demostraciones matemáticas en torno a dos nuevas ciencias relacionadas con la mecánica. Este es el momento plasmado por Cesare Cantagalli en el célebre cuadro que se conserva en la Academia de Bellas Artes de Siena, cuya imagen acompaña este artículo. En él, el joven escolapio escucha a su ciego y venerado maestro y copia sus últimos y sensacionales  descubrimientos.

El padre Settimii no era un simple amanuense. Torricelli, en carta a Galileo de junio de 1641, lo define “persona a la vez de mucho garbo y ciencia extraordinaria”, y el propio Galileo le da repetidas veces el título de “fidelísimo secretario”.

Unidos en un mismo empeño, Calasanz, con su generoso permiso, y el padre Settimii, con su colaboración inmediata, supieron alegrar los últimos años del gran Galileo. Además de Settimii, otros notables escolapios visitaban con frecuencia a Galileo en la villa de Arcetri para enriquecer su intelecto con la sabiduría del maestro y transmitir su riqueza cultural a toda la Orden de las Escuelas Pías. Estimulados por Calasanz (creador de la primera escuela popular de Roma en 1597), llegaron a formar un verdadero cenáculo escolapio-galileano (356 veces aparecen los “escolapios-galileanos” en la edición italiana de las obras de Galileo). Citaré algunos nombres: p. Francisco Michelini, Angelo Morelli, Ambrosio Ambrosi, Carlo Conti, Giovanni Doménico Romani, Francesco Castelli, Salvator Grise. Ellos y muchos más cultivaron el método de la observación y experimentación bebido en Arcetri y lo transmitieron a otras generaciones de escolapios florentinos, a tal punto que de allí surgieron numerosos científicos de los que mencionaré a unos pocos, forzado por la brevedad:

– Giovanni Inghirami, astrónomo y cartógrafo. Un cráter de la Luna lleva su nombre;

– Urbano Tosetti, quien introdujo cursos de Física Experimental en el Colegio Nazareno de Roma;

– Gian Vincenzo Petrini y Carlo Giuseppe Gismondi, quienes realizaron importantes estudios sobre los minerales fósiles;

– Odoardo Corsini, destacado arqueólogo;

– Giambattista Beccaria, estudioso del magnetismo de la electricidad animal y artificial;

– Antonio Piaggio, inventos de una máquina genial para leer y salvar los papiros de Ercolano;

– Tommaso Pendola, que introdujo un método para la alfabetización de los sordomudos basado en el análisis fisiológico de los órganos;

– Eugenio Barsanti, inventor del motor a explosión;

– Giovanni Giovannozzi, estudioso del darwinismo y de la teoría atómica; y

– Guido Alfani, estudioso de los terremotos, de sus causas y de la posibilidad de preverlos, que también fuera gran colaborador de Guillermo Marconi.

Espero que esta sencilla exposición en torno a la amistad de Calasanz con Galileo motive a muchos estudiosos (y a los alumnos escolapios) a profundizar en temas culturales de gran actualidad y de sumo interés para la capacidad intelectual humana, fundamento primordial del “desarrollo integral de la persona y el progreso y bienestar de los pueblos” (Calasanz).

PARA FORMARNOS…

El Secretariado para la Justicia Social y la Ecología de los jesuitas publica un nuevo número de esta revista “Promotio Iustitiae” sobre la contribución de las religiones a la reconciliación que podemos encontrar

 

PROTECCIÓN DE DATOS EN CENTROS ESCOLARES

Cada vez gana más importancia la protección de datos personales en todos los ámbitos y también, todavía con más fuerza, en los centros educativos.

Podemos encontrar una gua interesante para tener más información y posibles referencias en España en http://www.tudecideseninternet.es/agpd1/images/guias/GuiaCentros/GuiaCentrosEducativos.pdf

ÍNDICES E INDICADORES DEL DESARROLLO HUMANO 2018

El desarrollo humano tiene que ver con las libertades humanas. Consiste en desarrollar las capacidades humanas, no solo de unos pocos, ni siquiera de la mayoría, sino de todas las personas. En 1990 el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo publicó el primer Informe sobre Desarrollo Humano. Desde entonces ha elaborado más de 800 informes mundiales, regionales, nacionales y subnacionales en la materia y ha organizado cientos de talleres, conferencias y otras iniciativas de divulgación para fomentar el desarrollo humano. Estas actividades han ampliado las fronteras del pensamiento analítico sobre el progreso humano más allá del crecimiento económico, colocando firmemente a las personas y el bienestar humano en el centro de la elaboración de políticas y estrategias.

Tenemos un resumen de este informe de las Naciones Unidas de 2018 en http://hdr.undp.org/sites/default/files/2018_summary_human_development_statistical_update_sp.pdf y los datos por países en http://hdr.undp.org/en/2018-update

Los datos en 2017 los encontramos en https://datosmacro.expansion.com/idh

ESCOLAPIOS 2040

Hace unos 20 años me pidieron que escribiera una especie de pronóstico, que luego fue publicado con el título “Escolapios 2020” en Ephemerides Calasanctianae (1999, pág. 604-606). Quien quiera hacerlo, puede comprobar que en esas páginas hacía yo unas predicciones que se han cumplido antes de la fecha. Anunciaba algún cambio imprevisible en el mundo (y el estado de “terrorismo” desde el 11.9.01 lo fue), y en la Iglesia (pontificado de Francisco). Esa era la parte más arriesgada. Con respecto a la Orden era más fácil: anunciaba una importante reestructuración (Circunscripciones, Provincias); importancia creciente de la comunicación; caminos nuevos para llevar a cabo el ministerio educativo (importancia creciente de la Educación No Formal), desplazamiento hacia los pobres (véase la lista de nuevas fundaciones y nuevos países en estos años); comunidades más pequeñas, encarnadas y dialogantes; obras sin presencia de religiosos; crecimiento de la importancia de los laicos, con las adaptaciones jurídicas necesarias; flujo estable de vocaciones, y recuperación numérica de vocaciones, con el consiguiente rejuvenecimiento de la Orden; importancia del inglés como lengua de comunicación; predominancia de los escolapios de fuera de Europa en número… Me quedé corto en una cosa, lo confieso: no esperaba que se lograra tan pronto la colaboración interdemarcacional expresada por medio de la centralización económica.

Me piden que lo intente de nuevo, y lo voy a hacer, a sabiendas de que es muy probable que yo ya no pueda verificar “desde este lado” el cumplimiento de mis previsiones. No me resulta más difícil ahora que entonces usar la deducción para prever cuál será el aspecto general de la Orden dentro de otros veinte años, un periodo realmente corto en nuestra historia pero que, espero, va a producir cambios muy importantes. Como no es difícil a un botánico al ver un arbolito de un palmo “predecir” los frutos que dará cuando crezca. Vamos allá. Emplearé el mismo esquema que la otra vez.

  • No me atrevo a pronosticar otro “acontecimiento perturbador” en el mundo: tan solo que nuestra dimensión global seguirá acentuándose, lo cual se traducirá en una mayor desconfianza hacia “los otros”, y al mismo tiempo una mayor necesidad de ellos. Serán años turbados, de camino (largo) hacia un mayor entendimiento global. A nivel eclesial, sin embargo, sí me atrevo a pronosticar un cambio significativo en cuanto a la eclesialidad, a partir del próximo pontificado y en la línea del Vaticano II. Se van a producir algunos cambios notables, que causarán sorpresa y desconcierto.
  • Las Escuelas Pías seguirán su desplazamiento hacia el Sur (de América, de Asia, hacia África). Se tratará no tanto de un desplazamiento numérico (que ya es real hoy) cuanto ideológico: las prioridades carismáticas serán reinventadas y reimplantadas en el Sur, mediante las aplicaciones tradicionales del carisma en contextos nuevos, y mediante adaptaciones a nuevos modos de poner en obra la Piedad y las Letras. Los hermanos africanos y asiáticos tendrán ya la madurez y la experiencia suficiente como para proponer las reformas adecuadas para nuevos tiempos y lugares. Y serán ellos los que estén al frente de los principales puestos de responsabilidad de la Orden.
  • En España seguirá descendiendo el número de religiosos, y su presencia en los centros escolares, por consiguiente; y algunas decisiones políticas pueden llegar a poner en crisis el futuro de nuestros colegios actuales. En Italia quedarán muy pocos escolapios, y de ellos buena parte venidos de otros países. Es posible que no quede ningún colegio abierto en este país, como no se dé antes un potente “reciclaje” de los pocos que quedan. Esta crisis será menos notable en Europa Central.
  • Nuestro ministerio educativo se seguirá enriqueciendo, tanto en la calidad como en la diversidad de realizaciones concretas. Y ello será debido a varios factores: uso más adecuado de las tecnologías de la educación y trabajo en red; mejor formación pedagógica de quienes irán llegando al campo de la educación; mejor adaptación a los lugares, culturas y circunstancias concretas; conciencia más marcada de nuestra identidad carismática, que funcionará como un estímulo para todos…
  • Se producirán (quizás a finales del periodo) nuevas adaptaciones estructurales de la Orden, basadas menos en criterios geográficos que en otros más operativos, fundados en una “mentalidad de Orden” más madura. La noción de “presencia” irá ganando fuerza en todas partes. La Centralidad en la organización se irá acentuando. Todo esto se traducirá en una mayor unidad de pensamiento y una mayor agilidad a la hora de tomar decisiones, sin que esto comprometa la diversidad propia de lugares y culturas.
  • La vida religiosa mantendrá su vigor, pero con formas nuevas. Seguiremos en esto la evolución general de la Vida Religiosa en la Iglesia. Las comunidades seguirán siendo pequeñas, pero serán más abiertas, y serán más frecuentes las comunidades de “misión compartida” y de carácter provisional, en función de proyectos. Aparecerán nuevas formas de cooperación y de vida, en la línea de lo intercongregacional, animadas por las autoridades eclesiales. Y no sería sorprendente que aparecieran, además, alguna experiencia interreligiosa…
  • Seguirá creciendo la importancia de los escolapios laicos, y no como suplencia, sino como “segundo pulmón” de las Escuelas Pías. Irán adquiriendo mayor importancia también en la gestión de lo ministerial e incluso de lo carismático (sin que esto afecte para nada a lo propio de la Vida Consagrada de los religiosos con votos).
  • Gracias al esfuerzo por implantar la “Cultura Vocacional” en toda la Orden, creceremos numéricamente, tanto en número de religiosos (sobre todo procedentes del Sur) como en el de laicos comprometidos. El inglés se convertirá en la lengua normal de comunicación para la Orden. Las posibilidades de comunicación (por medios y por cultura) se desarrollarán notablemente.
  • El incremento en la comunicación (viajes, tecnologías) favorecerán cada vez más una mentalidad más común entre todas las demarcaciones de la Orden. La identidad de estas no dependerá tanto del pasado (como hasta ahora: conservar las tradiciones), sino de la apertura al futuro: porque muchas demarcaciones tienen un pasado muy breve, y porque el intercambio de personal (auténtico espíritu “misionero”) será cada vez más frecuente. Se tratará de una identidad más “proyectiva” que “histórica”. Sin que esto signifique, por supuesto, un desprecio de la historia: por el contrario, se incrementarán el número y la calidad de los estudios históricos de la Orden.
  • Las Escuelas Pías estarán presentes en no menos de 50 países, y en los 5 continentes (nos asomaremos a Oceanía).

En resumen, se van a mantener las grandes líneas de evolución de estos 20 años pasados: mayor peso de África y Asia en la Orden; crecimiento sostenido, en religiosos y en laicos; mayor comunicación y más desarrollada “mentalidad de Orden”; cambios estructurales significativos, impulsados por una nueva mentalidad eclesial, más “postconciliar”.

Y, para terminar, una cuestión con respecto a los cambios. En los últimos 20 años la Orden ha vivido más cambios que en los 300 anteriores. Y es que el mundo va cambiando cada vez más aprisa, sobre todo en materias científicas y tecnológicas, pero también en aspectos políticos y sociales. Y la Orden necesita mantener esa velocidad, más bien aceleración, en los cambios, para no perder el tren de la vida. Nos resulta, pues, nada atrevido decir que en los próximos 20 años habrá en la Orden cambios aún más espectaculares. Y es que el mundo se va “calentando” (y no hablo solo de temperatura climática), y el proceso seguirá acelerándose… hasta que llegue la próxima “glaciación”, del tipo que sea, como tantas otras que ha habido antes. Pero eso no ocurrirá antes de 2040…

José P. Burgués