BIENAVENTURANZAS DE LA VIDA CONSAGRADA

1.- Bienaventurados los consagrados que saben bien de Quién se han fiado y buscan apasionadamente a Dios sin treguas.

2.- Bienaventurados los consagrados que buscando a Dios de corazón se han encontrado necesariamente con los pobres y se han dejado evangelizar por ellos.

3.- Bienaventurados los consagrados que en un mundo dividido y crispado apuestan firmemente por la fraternidad y hacen del Reino de Dios su preocupación primera como lo era de Jesús.

4.- Bienaventurados los consagrados que no renuncian a su libertad y mantienen en alto su dignidad sin dejarse condicionar por nada ni por nadie que no sea la voluntad de Dios en sus vidas o el sufrimiento de los más pequeños.

5.- Bienaventurados los consagrados que se convierten en testigos y quieren cada día más dejar de ser maestros y doctores para ser discípulos siempre dispuestos a aprender de Jesús y a seguirle más de cerca.

6.- Bienaventurados los consagrados que cultivan una espiritualidad encarnada y comprometida y no dan rodeos para llegar pronto al templo.

7.- Bienaventurados los consagrados que han hecho de la comunión una auténtica tarea y no desmayan tendiendo puentes y trazando caminos.

8.- Bienaventurados los consagrados que no insisten en el “estado de perfección” y en la “fuga mundi” sino que han decidido construir en la vida, en la calle y entre la gente su mejor santuario, porque tienen vocación samaritana.

9.- Bienaventurados los consagrados que se saben convocados al presente, a este día que tiene su propio afán y no viven empeñados en mirar al pasado y en descalificar permanentemente la modernidad.

10.- Bienaventurados los consagrados que quieren participar gozosamente en el concierto divino que anuncia la justicia para todos, la paz y la integridad de la creación.

11.- Bienaventurados los consagrados que quieren hacer de su opción vital un camino de austeridad y sencillez, para denunciar el consumismo enfermizo que nos despoja de nuestra condición de personas y la vergonzosa desigualdad que exhibe este pequeño planeta llamado tierra.

12.- Bienaventurados los consagrados que hacen de sus carismas una mano tendida en nombre de Dios a la humanidad y saben decir sí y no, desde un discernimiento compartido.

13.- Bienaventurados los laicos que caminan con nosotros, unidos a nosotros y comparten con el mismo empeño este sueño carismático de fraternidad
… Porque ellos ven y verán a Dios.

Tomado de: http://www.periodistadigital.com/religion/vida-religiosa/2017/08/15/religion-iglesia-opinion-alejandro-fernandez-barrajon-bienaventuranzas-de-la-vida-consagrada-camino-de-austeridad-y-sencillez.shtml

RECURSOS PARA PROPONER LA VOCACIÓN ESCOLAPIA

Dios sigue llamando hoy a ser sacerdote y religioso (y religiosa). La misión de Calasanz, después de 400 años, sigue siendo muy actual y muy urgente. Hemos de posibilitar medios para que el Señor pueda llegar a tantos jóvenes que se preguntan por su lugar en la vida y en el mundo.

Para ello contamos con muchos recursos educativos y pastorales. Presentamos algunos aquí:

Pastoral vocacional específica

15 agosto, CUATRO IMÁGENES DE ESTE DÍA DE LA ASUNCIÓN

De las cosas de Dios (como de tantas cosas humanas…) sólo podemos hablar con lenguaje simbólico que, más que definir y fijar, evoca y pro-voca nuestra mirada en una determinada dirección; son como una vidriera que nos cuenta algo de la luz que brilla detrás de ella. Las imágenes que siguen nos acercan a María en la fiesta de su Asunción:

La maqueta

Cuando se emprende una obra pública de envergadura se suele construir una maqueta que muestre el proyecto que se está construyendo y se expone en un lugar visible para que todos puedan ver cómo va a ser el final y “disculpen las molestias” e inconvenientes que la construcción va a traer consigo. Al mirarla, contemplamos e imaginamos la obra ya terminada. La fiesta de la Asunción de María nos pone ante una “maqueta” que nos muestra el resultado final de la obra de Dios en la mujer que no opuso ninguna resistencia a su acción. Si a todos nos gusta terminar las cosas que empezamos, podemos pensar que a Dios le ocurrirá lo mismo y no dejará fácilmente a medias la obra comenzada.

El fruto de la nueva Tierra

Cuando Moisés no sabía cómo convencer a un pueblo cansado, escéptico y desmotivado para entrar en la tierra de la promesa, se le ocurrió una estrategia fantástica: envió exploradores a Canaan que volvieron cargados con gigantescos racimos de uvas dulces, frescas y apetitosas: ¡Estos son los frutos de la tierra hacia la que nos dirigimos!”, dijo Moisés al mostrárselos a los israelitas (Num 13). Algo así hace la Iglesia cuando nos presenta la Asunción de María, como si nos dijera: “Mirad las primicias de la humanidad nueva, ella es el fruto ya granado de la Tierra hacia la que nos dirigimos. Dichosos vosotros por haber recibido la buena noticia del campo donde echa sus raíces el Árbol de la Vida que produce semejante fruto, compartid con otros ese secreto a voces, ese sabor del vino que llena de alegría”.

La existencia ya glorificada de María y su alegría, son los únicos instrumentos de que dispone para decirnos: “Es una tierra que mana leche y miel. Vale la pena subir a conocerla”.

– La casa preparada

Me voy a prepararos lugar, decía Jesús, y cuando vaya y os prepara el lugar, vendré de nuevo a llevaros a mi casa para que donde yo esté, estéis también vosotros (Jn 14, 2-3).

Podemos pensar que María, la primera en llegar a la Casa, toma parte con su Hijo en la tarea de preparar ese lugar para que un día, donde ella esté, estemos también nosotros. La canción popular “Un día verla iré” admite también esta otra versión: “Un día allí estaré, sentado “a mesa puesta…”

La meta alcanzada

La imagen es de Pablo en su carta a los Filipenses: Hermanos, yo no lo he alcanzado aún, ni he llegado ya a ser perfecto, sino que continúo mi carrera a fin de poder alcanzar a aquel por quien yo mismo fui alcanzado, Cristo Jesús. (Fil 3,12). El evangelio nos presenta a María desde el comienzo “caminando deprisa” desde Nazaret de Galilea a la sierra de Judea para llegar a casa de su prima Isabel y en aquella primera “meta” de su carrera, recibió de labios de Isabel la primera bienaventuranza: “Dichosa tú que has creído…”. Aquello no fue sino un anticipo de la felicitación que iba a recibir en el final definitivo de su trayectoria. Toda la vida de María consistió en dirigirse apasionadamente hacia esa meta definitiva que no podía ser otra cosa que su propio Hijo. Como cuando llega la primavera y el ánade salvaje emprende el vuelo de retorno y nada puede detener su impulso ascensional.

Dolores Aleixandre

EL DIACONADO PERMANENTE SE ABRE PASO

Los diáconos permanentes se abren paso: su número se dobla en casi todo el mundo: en 1995 eran 21.000 a escala global, mientras que en 2014 sumaban 45.000

Pueden bautizar, casar, predicar y oficiar las exequias, pero también -y sobre todo- contribuir con toda la obra evangelizadora, catequética y caritativa. Y hasta, llegado el caso, estar al frente de una parroquia si no hay un sacerdote. La gran diferencia con estos es que, además de que no están facultados para celebrar misa, confesar e impartir la unción de los enfermos, pueden ser casados. Y como -al igual que los sacerdotes- requieren ser ordenados, o sea, reciben el orden sagrado, son clérigos. Eventualmente, pues, clérigos casados: son los diáconos permanentes.

Podemos ver el artículo completo en http://www.periodistadigital.com/religion/mundo/2017/08/12/religion-iglesia-mundo-los-diaconos-permanentes-se-abren-paso-su-numero-se-dobla-en-casi-todo-el-mundo-debate-curas-casados-mujeres-diaconisas-celibato-opcional.shtml