SER PRESENCIA ESCOLAPIA

Con este término de “Presencia Escolapia” se quiere expresar una nueva forma de ser, vivir y trabajar como escolapios. Una manera que supone el trabajo conjunto, en equipo, con proyecto compartido y sostenido en el tiempo, tomando conciencia de la importancia de los demás y de la aportación de cada cual, posibilitando el lugar más adecuado para cada persona, siempre en clave de convocatoria de todas aquellas personas y entidades que hacen posible la Escuela Pía en cada localidad, en cada país, en cada Provincia… en el mundo entero.

Para conocer más: http://www.escolapios21.org/presencia/

 

ALGUNAS PELÍCULAS DE EDUCACIÓN

Nos conviene a los educadores (y a todo el mundo) ver y volver a ver algunas películas que nos hacen contemplar la importante labor de los educadores en nuestra sociedad y también para cada persona.

Algunas de estas películas pueden ser:

  • La profesora de historia (2014)
  • La guerra de los botones (2011)
  • Profesor Lazhar (2011)
  • La ola (2008)
  • La clase (2008)
  • Los chicos del coro (2004)
  • La sonrisa de Mona Lisa (2003)
  • Una mente maravillosa (2001)
  • Ni Cadena de favores (2000)
  • uno menos (China, 1999)
  • La lengua de las mariposas (1999)
  • El indomable Will Hunting (1997)
  • Mentes peligrosas (1995)
  • El club de los poetas muertos (1989)
  • Rebelión en las aulas (1967)

SER ESCOLAPIO DE DIFERENTES MANERAS

La identidad escolapia es tan rica que posibilita distintas maneras de ser escolapio, tal como se recoge en el Directorio de Participación en las Escuelas Pías, aprobado en el Capítulo General de 2015 después de un largo recorrido de reflexión y experiencias:

  1. Los religiosos escolapios
  2. Los escolapios laicos, miembros de la Fraternidad con integración también jurídica
  3. Los miembros de la Fraternidad: compartiendo el carisma con los religiosos
  4. Los miembros de los Equipos de misión compartida: compartiendo la dedicación como envío.
  5. Los colaboradores de muy distintas formas
  6. Los destinatarios de las Escuelas Pías

En cada apartado desarrollamos esa modalidad concreta y proponemos algunos planes de discernimiento y formación para vivirla más plenamente, además del propio Directorio ya citado.

Para impulsar todas las modalidades las Escuelas Pías cuentan con un Secretariado General de Participación formado por el P. Emmanuel Suárez (Delegado del P. General), P. Javier Aguirregabiria, D. Juan Fernando Arroyave y P. József Urbán. A su vez, este Secretariado cuenta con otros tres equipos que asumen las siguientes tareas:

  1. Impulso de la Participación en la Misión: P. Emmanuel Suárez ©, D. Joan Vila, P. Sergio Conci, D. Slawomir Dziadkiewicz, D. José Manuel Gallardo, Dª.Sandra Milena Restrepo.
  2. Impulso de la Integración Carismática: Consejo General de la Fraternidad con el Secretariado General de Participación.
  3. Desarrollo del modelo de “Presencia Escolapia”: P. Óscar García ©, P. Manel Camp, D. Raúl González, P. Fernando Aguinaga y P. Cornelius Banah.

CINCO FINALIDADES DE NUESTRA MISIÓN ESCOLAPIA

Podemos destacar cinco finalidades de nuestra misión escolapia que reflejamos en el gráfico:

  1. La felicidad actual y futura de nuestros alumnos (o de cualquier persona a la que se dirija nuestra misión o que participe en ella). Y esa felicidad se consigue con los otros cuatros elementos y también ofreciendo seguridad, cariño, formación para crecer en fortaleza, descubrimiento y desarrollo de la propia vocación.
  2. Una formación integral que alcance todas las dimensiones de la persona (cabeza, corazón voluntad, relación…), desde todos los ámbitos posibles (familia, escuela, tiempo libre…) y a pleno tiempo (más allá de los espacios y tiempos o etapas formales de la escuela).
  3. Una oferta explícita del Evangelio que suponga conocerlo, experimentar algunas de sus claves, celebrarlo y tratar de vivir en bienaventuranza.
  4. Una clara opción por la transformación personal y social que conlleva una predilección por quien más lo necesita, por concienciar y concienciarnos, asumir e invitar a compromisos concretos y llevar un estilo de vida coherente.
  5. Una actitud de permanente convocatoria a la colaboración, a la misión compartida, a la Fraternidad, a la vida religiosa escolapia… y a vivir en respuesta a la llamada de Dios y de la sociedad.