15 agosto, CUATRO IMÁGENES DE ESTE DÍA DE LA ASUNCIÓN

De las cosas de Dios (como de tantas cosas humanas…) sólo podemos hablar con lenguaje simbólico que, más que definir y fijar, evoca y pro-voca nuestra mirada en una determinada dirección; son como una vidriera que nos cuenta algo de la luz que brilla detrás de ella. Las imágenes que siguen nos acercan a María en la fiesta de su Asunción:

La maqueta

Cuando se emprende una obra pública de envergadura se suele construir una maqueta que muestre el proyecto que se está construyendo y se expone en un lugar visible para que todos puedan ver cómo va a ser el final y “disculpen las molestias” e inconvenientes que la construcción va a traer consigo. Al mirarla, contemplamos e imaginamos la obra ya terminada. La fiesta de la Asunción de María nos pone ante una “maqueta” que nos muestra el resultado final de la obra de Dios en la mujer que no opuso ninguna resistencia a su acción. Si a todos nos gusta terminar las cosas que empezamos, podemos pensar que a Dios le ocurrirá lo mismo y no dejará fácilmente a medias la obra comenzada.

El fruto de la nueva Tierra

Cuando Moisés no sabía cómo convencer a un pueblo cansado, escéptico y desmotivado para entrar en la tierra de la promesa, se le ocurrió una estrategia fantástica: envió exploradores a Canaan que volvieron cargados con gigantescos racimos de uvas dulces, frescas y apetitosas: ¡Estos son los frutos de la tierra hacia la que nos dirigimos!”, dijo Moisés al mostrárselos a los israelitas (Num 13). Algo así hace la Iglesia cuando nos presenta la Asunción de María, como si nos dijera: “Mirad las primicias de la humanidad nueva, ella es el fruto ya granado de la Tierra hacia la que nos dirigimos. Dichosos vosotros por haber recibido la buena noticia del campo donde echa sus raíces el Árbol de la Vida que produce semejante fruto, compartid con otros ese secreto a voces, ese sabor del vino que llena de alegría”.

La existencia ya glorificada de María y su alegría, son los únicos instrumentos de que dispone para decirnos: “Es una tierra que mana leche y miel. Vale la pena subir a conocerla”.

– La casa preparada

Me voy a prepararos lugar, decía Jesús, y cuando vaya y os prepara el lugar, vendré de nuevo a llevaros a mi casa para que donde yo esté, estéis también vosotros (Jn 14, 2-3).

Podemos pensar que María, la primera en llegar a la Casa, toma parte con su Hijo en la tarea de preparar ese lugar para que un día, donde ella esté, estemos también nosotros. La canción popular “Un día verla iré” admite también esta otra versión: “Un día allí estaré, sentado “a mesa puesta…”

La meta alcanzada

La imagen es de Pablo en su carta a los Filipenses: Hermanos, yo no lo he alcanzado aún, ni he llegado ya a ser perfecto, sino que continúo mi carrera a fin de poder alcanzar a aquel por quien yo mismo fui alcanzado, Cristo Jesús. (Fil 3,12). El evangelio nos presenta a María desde el comienzo “caminando deprisa” desde Nazaret de Galilea a la sierra de Judea para llegar a casa de su prima Isabel y en aquella primera “meta” de su carrera, recibió de labios de Isabel la primera bienaventuranza: “Dichosa tú que has creído…”. Aquello no fue sino un anticipo de la felicitación que iba a recibir en el final definitivo de su trayectoria. Toda la vida de María consistió en dirigirse apasionadamente hacia esa meta definitiva que no podía ser otra cosa que su propio Hijo. Como cuando llega la primavera y el ánade salvaje emprende el vuelo de retorno y nada puede detener su impulso ascensional.

Dolores Aleixandre

EL DIACONADO PERMANENTE SE ABRE PASO

Los diáconos permanentes se abren paso: su número se dobla en casi todo el mundo: en 1995 eran 21.000 a escala global, mientras que en 2014 sumaban 45.000

Pueden bautizar, casar, predicar y oficiar las exequias, pero también -y sobre todo- contribuir con toda la obra evangelizadora, catequética y caritativa. Y hasta, llegado el caso, estar al frente de una parroquia si no hay un sacerdote. La gran diferencia con estos es que, además de que no están facultados para celebrar misa, confesar e impartir la unción de los enfermos, pueden ser casados. Y como -al igual que los sacerdotes- requieren ser ordenados, o sea, reciben el orden sagrado, son clérigos. Eventualmente, pues, clérigos casados: son los diáconos permanentes.

Podemos ver el artículo completo en http://www.periodistadigital.com/religion/mundo/2017/08/12/religion-iglesia-mundo-los-diaconos-permanentes-se-abren-paso-su-numero-se-dobla-en-casi-todo-el-mundo-debate-curas-casados-mujeres-diaconisas-celibato-opcional.shtml

LOS ARTISTAS AYUDAN A DESCUBRIR LA BELLEZA DE LA CREACIÓN

Pidamos por los artistas de nuestro tiempo, para que, a través de las obras de su creatividad, nos ayuden a descubrir la belleza de la creación.

Papa Francisco – Agosto 2017

“Las artes expresan la belleza de la fe y proclaman el mensaje de la grandeza de la creación de Dios.
Por eso, cuando admiramos una obra de arte o una maravilla de la naturaleza descubrimos cómo cada cosa nos habla de Él y de su amor.
Pidamos por los artistas de nuestro tiempo, para que, a través de las obras de su creatividad, nos ayuden a descubrir la belleza de la creación”.

DECÁLOGO VERDE (para hacer realidad LAUDATO SII)

Presentamos un decálogo inspirado en la Encíclica, que resume los retos fundamentales a los que nos enfrentamos. Cada dos meses se abordará uno de los 10 principios a través de la reflexión, la oración, el testimonio de los empobrecidos, los compromisos personales y las propuestas de acciones.

Podemos ver los diez principios y su desarrollo, según se vayan publicando, en http://www.enlazateporlajusticia.org/decalogo/

AGENTES DE RECONCILIACIÓN HOY

Nueva publicación del Secretariado jesuita para la Justicia Social y la Ecología que merece la pena conocer.

Agentes de reconciliación en un mundo fracturado

Las últimas dos Congregaciones han querido expresar nuestra misión por la fe y la justicia en clave de reconciliación. Estamos llamados a ser agentes de reconciliación en un mundo fracturado.

El presente número de Promotio Iustitiae recorre algunas de estas fracturas de nuestro mundo e ilumina qué significa trabajar en ellas desde la perspectiva de la reconciliación: fundamentalismo, conflictos políticos, migrantes y refugiados, los perdedores de la economía, las culturas indígenas… Cada autor, un especialista en el campo que aborda, ha tratado de mostrarnos el valor añadido que este trabajo por la reconciliación añade. El resultado es una panorámica sobre la tarea de la reconciliación que nos puede ayudar a comprender mejor el alcance de la llamada de las dos últimas Congregaciones.

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