160.879,93 euros

Ese es el balance, todavía provisional, de la Campaña de solidaridad escolapia con el Sur que se ha llevado conjuntamente en Betania y Emaús, por iniciativa de Itaka – Escolapios con Funeso.
El lema era “La educación multiplica el futuro”.¡ tal como podemos ver en el vídeo: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=_e5k3i6lNR8

Han participado 34 colegios (hay también más colegios de otros países) de estas dos Provincias.

El destino de este dinero es para las escuelas de primarias y otros proyectos educativos de Camerún, Guinea, India, Venezuela y Centroamérica.

Es una excelente iniciativa que pone de manifiesto para poner en red las distintas presencias de las Escuelas Pías.

Reunión de nuestros jóvenes de Italia y Europa Central

Del 14 al 17 de agosto, en Dolny Smokovec  (Eslovaquia), se reunieron 24 jóvenes de nuestros junioratos de Italia, Hungría, Polonia y Eslovaquia con sus Formadores  (los estudiantes de Viena,  en ese periodo, estaban pasando sus vacaciones en la India). Estuvieron presente también el P. Mateusz Pindelski, Asistente General de esta Circunscripción y el Provincial de Eslovaquia Padre Ján Kovac.
El encuentro estuvo basado en tres ideas anunciadas al comienzo por P. Pindelski: como primera cosa continuar, la ya larga tradición de estas provincias, de “ayudar a los juniores a conocerse unos a otros”, y crear así una comunidad internacional. En lo que respecta a la dimensión espiritual, la reunión giró en torno a la solemnidad de la Asunción, que es el modelo, acabado y explícito, de la Encarnación y por lo tanto modelo, también para nosotros, de la encarnación del carisma Calasancio en la vida comunitaria. Sobre este argumento, los participantes compartieron sus experiencias, tratando de redescubrir la riqueza de vida existente en sus comunidades.
Además, el hecho estar en Eslovaquia brindó la posibilidad de disfrutar, no sólo de la maravillosa hospitalidad, sino también el de enriquecernos conociendo con mayor profundidad la misión de los patronos de Europa, los Santos Cirilo y Metodio,  de los cuales se celebra el 1150 º aniversario. Las figuras de los santos, que han dado a los pueblos eslavos, junto con la liturgia en su propio idioma también la primera traducción de la Escritura, fueron el tema conductor de las presentaciones, realizadas por las tardecitas, de  los juniores.
El programa que alternó momentos de oración, excursiones  en montaña y la oportunidad de presentar sus propios países y provincias Escolapias, tuvo como uno de los momentos más intensos  la visita a Podoliniec, la antigua fundación escolapia que data del 1642 y que dio origen a todas las actuales provincias de Europa Central. Además fue una ocasión para admirar los trabajos de restauración, recientemente terminados, por los Padres Redentoristas, quienes trabajan allí hace ya más de 90 años.

(Tomado de www.scolopi.net)

CALASANZ, EL EJEMPLO DEL DÍA

«Fundador de los escolapios. Devoto de María, pedagogo, comprometido por la enseñanza de la niñez y la juventud. Pionero con la creación de escuelas populares y gratuitas, Pío XII lo declaró patrón de todas los centros cristianos de este cariz»

Por Isabel Orellana Vilches

MADRID, 25 de agosto de 2013 (Zenit.org) – Cuando san Alfonso María de Ligorio pasó por circunstancias difíciles, leía la vida de José y halló en ella consuelo. Nació el 11 de septiembre de 1557 en Peralta de la Sal, Huesca, España. Era el benjamín de seis hermanos. Siendo niño se propuso perseguir al diablo cuchillo en mano para matarle; tal era su odio al pecado que le inculcó su madre, en cuyo regazo aprendió a amar a Dios, a la Virgen y a los santos. Estudió gramática en Estadilla y fue designado prior del colectivo de alumnos aragoneses. Completó su formación en las universidades de Lérida, donde cursó filosofía y derecho. Luego realizó teología en las de Valencia y Alcalá de Henares finalizando en 1581.

El proceso hacia su sacerdocio se produjo en 1582 en el transcurso de una grave enfermedad. Prometió a la Virgen que se ordenaría si sanaba, y así sucedió. Al año siguiente recibía este sacramento. Desempeñó su ministerio en distintos lugares de las comarcas pirenaicas, entre otras La Seu d’Urgell, cerca de la frontera francesa, y en Tremp donde asumió las misiones complementarias de visitador oficial y vicario general de otras tres poblaciones además de Tremp. Era una época llena de peligros para las gentes que eran asaltadas por malhechores en emboscadas lo que suponía pérdida de bienes y hasta de la propia vida. José hizo lo posible para que el virrey solventase la situación. En 1592 después de doctorarse en teología en Lérida, desprenderse de sus bienes y dejar en marcha obras de caridad, partió a Roma, su último destino. Bajo la protección del cardenal Colonna, antiguo compañero de curso en Alcalá, que lo nombró teólogo consultor y le encomendó la formación de su sobrino, se integró en la ciudad. Junto a san Camilo de Lelis destacó por su atención a los afectados por la peste. Ambos pugnaban para ser los más relevantes en la entrega a los enfermos y moribundos.

José, que era miembro de la cofradía de la Doctrina Cristiana, ya había advertido la gravísima carencia educativa de los niños huérfanos y abandonados que deambulaban por las calles. Y aunque a muchos podía instruirlos los domingos, era insuficiente. Veía que para poder llegar a todos la formación debía ser gratuita. Buscó ayuda en diversas órdenes religiosas y en el senado, pero se dio cuenta de que debía ser él quien se dedicara a tan delicada labor. El P. Brendani, párroco de Santa Dorotea del Trastévere, le animó y ayudó. En noviembre de 1597 en una de las habitaciones que le prestó creó una escuela, dando inicio a la fecunda labor pedagógica que culminaría con la fundación de las Escuelas Pías. Su cariz popular y gratuito hizo que José fuese pionero en el mundo de una empresa como esta. A la semana había un centenar de chicos. Dos años más tarde abrió otra casa y el cardenal Colonna autorizó que tres profesores que sentían predilección por la infancia y ejercían provechosamente la docencia comenzaran vida comunitaria junto a él. En 1602, cuando los muchachos se acercaban al millar, inauguró una nueva escuela para albergarlos en un espacio colindante a la basílica de Sant’Andrea della Valle. Allí sufrió un accidente. Accedía por una escalera con una campana y se cayó desde lo alto fracturándose la pierna, cuya secuela fue una cojera. Volcado por completo en la tarea educativa y la atención a los chicos, abandonó el palacio de Colonna y convivió con ellos. Les entregó la oración mariana «La corona de las 12 estrellas», un catecismo y el «Reloj de la Pasión de Cristo», amén de escribir casi cinco mil cartas de gran valor espiritual y pedagógico.

En 1610 redactó las líneas maestras de su pedagogía, un reglamento para el profesorado y otro para los alumnos. Al año siguiente adquirió un «palazzo» cerca de San Pantaleón albergando un millar de estudiantes. Admiraba la ciencia de Galileo que incluía en la formación integral que proporcionaba a los pequeños aunando: «Piedad y Letras». Todo discurrió con rapidez. En 1614 Pablo V autorizó el vínculo entre las Escuelas Pías y la congregación de Lucca de san Juan Leonardi que había ayudado a José. Viendo que tal unión no funcionaba –eran carismas distintos–, en 1617 el P. Calasanz obtuvo del pontífice el plácet para erigir su propia fundación. El camino, aunque breve, había sido doloroso, sembrado de envidias y recelos de muchos, incluidos miembros de otras órdenes religiosas, celosos de la protección que gozó del pontífice y de otras personalidades destacadas.En la primavera de ese año el santo y los catorce primeros integrantes formalizaron su compromiso en la capilla de la Aparición, en San Pantaleón. A los votos ordinarios añadieron la dedicación a la educación de la juventud. Quiso que todos fueran «cooperadores de la verdad».

José era el general de la Orden. Pero en 1630 ingresó en ella el P. Sozzi, una persona conflictiva que movió los hilos para convertirse en provincial de los Clérigos Regulares de las Escuelas Cristianas de Toscana, al margen de la autoridad del santo. El malévolo sacerdote llegó al extremo de acusarle ante el Santo Oficio, y el fundador fue arrestado y conducido por Roma como un vulgar delincuente. Fue liberado con la mediación del cardenal Cesarini, pero Sozzi no cesó sus intrigas y le sometió a toda clase de humillaciones. Tras su muerte no cambiaron las cosas porque el sucesor, P. Cherubini, siguió esta línea hasta que en 1645 José fue restituido como superior general. Cherubini murió en sus brazos. El santo recibió nuevo varapalo a sus 90 años al ver reducida su fundación a Asociación por el papa Inocencio X. Al conocer la noticia, emulando a Job, manifestó: «Dios me lo dio, Dios me lo quitó. ¡Bendito sea!». El 25 de agosto de 1648 exhalaba su último aliento; sufrió mucho por causa de su hígado, aunque los médicos no apreciaron la lesión. Nueve años más tarde, tal como había advertido convencido de que su obra era de Dios, Alejandro VII la reconoció. Clemente XIII lo canonizó el 16 de julio de 1767. En 1948 Pío XII lo declaró «celestial patrono de todas las escuelas populares cristianas».

GRACIAS POR CALASANZ

SEÑOR

Me hablan de Calasanz. Me dicen que se preocupó mucho por los niños más necesitados,  que fundó La Escuela Pía. Todo  esto lo hizo con tu ayuda, su trabajo, y unos cuantos  religiosos y laicos  que creyeron en su proyecto.

Gracias, Señor , por estar siempre a su lado.

Acuérdate  hoy, de manera especial, de los Escolapios   del 2013, tanto laicos como religiosos , que continúan teniendo  mucho trabajo  en esta sociedad tan compleja.

No los dejes de tu mano y dales las fuerzas necesarias para que sean  instrumentos tuyos, allí donde se encuentren como lo fue Calasanz.

¡FELIZ  DÍA  DE  CALASANZ!

(Desde la Fraternidad de Emaús en Zaragoza)

Humanista, pedagogo, santo

Una interesante reflexión del P. José Fidel Unanua Pagola

En el día de San José de Calasanz, para los educadores y sus alumnos

Desde el lunes 3 de septiembre de 1951, fecha indeleble de la llegada de los Padres Escolapios a Carora, el nombre de José de Calasanz se ha ido insertando en la cultura caroreña: ha sonado en la prensa local y estatal, se ha cantado en los templos, se ha enseñado en las aulas, se ha presentado en las calles, en asociaciones que lo tienen como bandera, en el primer Grupo de Boys Scout que tuvo la ciudad del Morere alumbrado por los afanes del Escolapio Padre Juan Bautista, en reiterados momentos de reflexión para educadores, en jornadas para padres de familia, en zonas marginales, en los acogedores rincones de la Casa Betania de El Jabón o Villa Calasanz de San Pedro, en las raudas páginas de Internet al alcance de todas las latitudes de la geografía.

Son muchos los espacios, abundantes las oportunidades para conocer a este singular Pedagogo, declarado por Pío XII Patrono de todas las Escuelas Populares Católicas del Mundo e incluido en nuestros días  por la UNESCO en la lista de las MIL personas más destacadas como pioneras en la Historia de la Educación de toda la Humanidad. Pero ¿conocemos realmente, un poco a fondo,  a San José de Calasanz?

Con motivo de su memoria anual celebrada el próximo domingo 25 de agosto, ofrecemos unas leves pinceladas de su ser, de su pensar, de su hacer:

  • Así fue. Raymont Trillat, grafólogo de los Tribunales de Francia,  le atribuye estos rasgos en su personalidad: tempestuoso, dramático, realista, combativo, vital, ardiente, inquieto, exigente, ardoroso, expansivo, innovador, audaz, generoso, paternal, místico, comprensivo, humilde, paciente; con formas innovadoras atrevidas e incluso revolucionarias, con aire de modernidad.
  • Así pensó. Toda acción de una persona, tiene un fondo concreto de pensamiento; antes de la acción está la idea. Dime lo que piensas y te diré qué haces. José de Calasanz fue un convertido a la causa del ser humano, como todo antropólogo, como todo místico, como todo buen lector de la Palabra de Dios que ve en la persona la obra maestra de la creación. El  pensó: si cambio a la persona, si la regenero, si la educo en profundidad… todo va a ser distinto en la familia, en las sociedades, en los Pueblos.
  • Así actuó. Hombre que frecuentó cinco Universidades, licenciado en Filosofía, experto en ambos Derechos, Doctor en Teología, creyó en la escuela; se adelantó en tres siglos a su tiempo y venciendo innumerables dificultades, defendió la “Escuela para todos”. No cualquier escuela, sino aquella que fuere integral, óptima, portadora de Piedad y Letras, o en otros términos generadora de Fe-Valores-Cultura, con respuestas sabias a los profundos interrogantes del alumno en cualquiera de sus etapas evolutivas.

José de Calasanz es un místico de la Educación: la conoce, la siente, la vive. No escatima calificativos hacia la misma. Afirma y demuestra con argumentos contundentes que vencieron y convencieron a sus adversarios, desde estas premisas aplicadas a la tarea educativa: “es la más digna, la más noble, la más meritoria, la más beneficiosa, la más útil, la más necesaria, la más enraizada en la naturaleza humana, la más conforme a la razón, la más de agradecer, la más agradable, la más gloriosa”.

La Educación óptima, la que llevó a cabo y sostiene hoy San José de Calasanz a través de su fundación “Las Escuelas Pías”, tiene raíces profundas: un pensamiento, un  sabio porqué, una filosofía, una antropología o conocimiento del ser humano. Nunca una Educación incuestionable y válida tiene como supremo apoyo las normas, las costumbres, las leyes que redactan los políticos de turno. Cada persona, cada alumno, cada ser humano que pasa por este mundo, es un proyecto irrepetible y único creado por Dios. Y ese proyecto debe apoyarlo la familia, la Escuela, la Sociedad. José de Calasanz, humanista, pedagogo y santo nos lo recuerda, nos lo demuestra con hechos que podemos conocer, nos lo prueba con su doctrina que generosamente ofrece en los cinco continentes.

En esta efemérides del Santo aragonés, deseamos con ardor que San José de Calasanz luchador indómito en el siglo XVII por la causa de la Educación integral que hoy es patrimonio de la Humanidad, bendiga a los educadores de Carora, de Lara, de Venezuela, les dé profunda vocación y lúcido carisma, les haga amar a los alumnos como a hijos, convierta sus propias vidas en modelo a imitar, despierte en ellos la firme convicción de que la regeneración de la persona, la unidad de las familias, el futuro de los Pueblos pasa por una Educación de alta calidad.