LA FE NACE DE LA PREDICACIÓN: BIBLIA SIEMPRE PRESENTE

En La Romana prosiguen con su carta mensual… y este septiembre es especialmente preciosa.

La fe nace de la predicación. (Rom 10, 17)

La fe, es una de las tres virtudes teologales junto con la esperanza y la caridad. Se llaman “teologales” porque su adquisición es un regalo especial de la gracia divina que actúa en la historia de las personas y las comunidades.

La fe no se aprende en una escuela, no se conquista ni se compra. La fe es un DON, un REGALO. Es el dinamismo de un encuentro personal con Dios, el Creador, el misericordioso.

Cuando se habla de transmitir la tradición religiosa del pueblo de Israel, leemos en el libro del Deuteronomio  6,7: “Enséñaselos a tus hijos y háblales sobre ellos cuando estés en tu casa, cuando camines, cuando te acuestes y cuando te levantes”. El pueblo de Dios siempre ha entendido que la fe se transmite de padres a hijos, de una generación a otra a modo de contagio.

Si queremos que la fe se fortalezca en nuestra comunidad y en nuestras familias, primero  debemos de vivir un trato familiar y cordial con la Palabra de Cristo que se contiene en las Sagradas Escrituras: “La fe, por lo tanto, nace de la predicación y la predicación se realiza en virtud de la Palabra de Cristo” (v 17)

El mes de septiembre es el MES DE LA BIBLIA. Lo dedicamos de modo especial a tomar conciencia de la importancia que tiene la Palabra de Cristo en la vida de la Iglesia y en nuestras vidas.

Sería bueno que todos nos hiciéramos algunas preguntas:

¿Qué lugar ocupa la Palabra de Dios en mi vida…? ¿Qué tiempo le dedico a su lectura…? ¿la conozco realmente…? ¿Cuántos talleres sobre la Biblia he recibido…? ¿Llevo a mis hijos o nietos a la catequesis de la parroquia? ¿me preocupo de que conozcan las sagradas escrituras…?

Les voy a dar unas pistas para que la Palabra de Dios sea algo importante en nuestra vida:

  1. Ubica la Biblia en un lugar destacado para que sea venerada por todos los miembros de la casa.
  2. Adquiere una Biblia de uso exclusivamente personal.
  3. Lee diariamente algún fragmento de las Escrituras. Ayuda mucho tener la revista “El rayo de luz” para este ejercicio.
  4. Dedica al menos dos momentos a la semana para escuchar la Palabra “en comunidad”. No sabe igual que cuando la lees en casa.

Intégrate en un grupo o comunidad donde se estudie y se ore con la Biblia. Te ayudará a saborearla mejor.

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