DESDE FILIPINAS

Te comento algo de lo pasado, en forma parecida como lo he hecho a otras personas.

La situación de mucha gentes es similar e incluso peor. Han muerto muchas personas de diferentes familias, y en algunos casos han sobrevivido uno o dos de ellos. Tienen parientes en otros lugares, pero a duras penas consiguen comunicarse con ellos si es que lo consiguen. Me he encontrado con varias personas en Cebú, que me comentan que sus familiares allí han perdido todo lo que tenían. Una señora que viene a nuestra capilla a misa diariamente, cuyos hijos tenían un establecimiento en Tacloban lo han perdido todo. Y para más complicación al día siguiente, ante la falta de alimentos y bebidas, hubo saqueo de lo que quedaba en los comercios. Y como sucede muchas veces en estos casos, algunos aprovecharon para llevarse artículos que no eran de necesidad. La verdad, lo del tif’ón ha sido muy fuerte.

En nuestro caso, en Cebú, sentimos su fuerza  pero en menor grado (Grado 3). Solo en el Norte de la isla la intensidad fue mucho mayor y poblaciones como Bantayan o Dan Bantayan, etc. quedaron arrasadas. En esos lugares llegó al grado 5. Aquí tuvimos la caída de algunos árboles, de ramas y hojas, y estuvimos dos días sin electricidad ni agua. En otros lugares ha sido también terrible: ciudades como Tacloban, Ormoc, (isla de Leyte) han quedado muy afectadas, y especialmente en Tacloban el número de muertos y desaparecidos es muy alto.  En muchos lugares todavía no tienen ni electricidad ni agua, y como las vías de comunicación han quedado afectadas (aeropuertos, carreteras, puertos…) se hace difícil la entrega de los elementos indispensables desde alimentos y agua, hasta atención médica, medicinal y hospitalaria…

De los nuestros,  tenemos tres que son de esas áreas. Uno de ellos, el P. Francis Mosende, de la comunidad de Cebú, fue ayer a Ormoc, donde vive su familia. No han tenido desgracias personales, pero las casas de sus hermanos se han quedado sin tejado, (literalmente volaron…), como la mayoría del lugar. De aquí, el P. Francis llevó alguna ayuda para ellos. Los otros dos, juniores estudiantes en Manila, de áreas cercanas a esas ciudades, hasta el lunes (más de 60 horas después) no tenían noticias de sus familiares y estaban angustiados (el teléfono no funcionaba y no había cobertura para los móviles en esas área), Uno de ellos por fin pudo contactar con una de sus hermanas y espera que el resto estén ¨bien¨.  Hoy viajan a sus lugares desde Manila, aunque el viaje va a ser complicado, pues el aeropuerto de Tacloban quedó destruido. Tendrán que venir a Cebú, desde aquí ir de barco a Ormoc, o a alguna ciudad cercana, y después proseguir como buenamente puedan, pues muchas carreteras han quedado afectadas o destruidas en diversos lugares.

La gente de esos lugares, lo que más está sintiendo en estos momentos es la carencia de agua y de alimentos básicos como arroz o pan… Y no es fácil llegar hasta ellos, pues las comunicaciones han quedado afectadas. Hay lugares que tardarán muchos meses en recuperarse.

Van llegando relatos de situaciones vividas por la gente, que nos dejan con el ánimo sobrecogido.

Hace pocas semanas llevamos una furgoneta cargada de alimentos y agua a la isla de Bohol, para los afectados por el terremoto. Ahora procuraremos ayudar de alguna manera a la gente afectada por el tifón. Esos lugares quedan algo más lejos y veremos la manera de hacerlo, o ayudando a través de entidades eclesiales (de las ayudas directas al gobierno nos quedan bastantes dudas, …).

 

Ya enviamos dinero a través de la Conferencia de Religiosos de Filipinas, y seguiremos haciendo otras donaciones. Ha habido y hay mucho sufrimiento.

Os informaremos de más noticias conforme nos lleguen, aunque en general también van apareciendo en la prensa internacional.

Un fuerte abrazo que hago extensivo a todas las personas en nombre de las víctimas.

P. Miguel Artola y  P. Raju Antony

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