CALASANZ ENAMORA A QUIEN LE CONOCE

Una persona como Calasanz atrae a quien le conoce: ve en él un hombre de Dios, más preocupado por los demás que por sí mismo, siempre con los ojos abiertos a las necesidades de los más necesitados y con el corazón disponible al compromiso, un hombre feliz por saber que está haciendo lo que Dios le pide, en todo momento esperanzado, organizador, convocante, exigente y cercano… ¡un hombre de Dios!

Su carisma sigue vive en los escolapios y en otras Congregaciones animadas por él, en la Fraternidad Escolapia y en tantos colaboradores de diferentes maneras, en la labor educativa cristiana con los más necesitados y para ellos, en las comunidades que siguen los pasos de Calasanz…

Quienes vemos en él una propuesta de transformación social, como Dios manda, hemos de seguir su tarea… ¡y hemos de dar a conocer a Calasanz a quienes no le conocen todavía!

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