SERENA Y PROFUNDA CELEBRACIÓN DE LA PASCUA

“Abrazar al Señor para abrazar la esperanza. Esta es la fuerza de la fe, que libera del miedo y da esperanza”. Así concluye el mensaje que el Papa Francisco nos dirigió en el momento extraordinario de oración que presidió en la plaza de San Pedro de Roma, con la bendición “Urbi et Orbi” dirigida a toda la humanidad.

Celebramos la Pascua de este año 2020 en un clima muy especial. Casi todos estamos confinados en nuestras casas, y no podemos participar presencialmente de las celebraciones de los Misterios que nos dieron nueva Vida: el Jueves Santo en la Cena del Señor, el Viernes Santo en la Pasión del Señor, la Vigilia Pascual y el gozoso anuncio de la Resurrección en el amanecer del primer día de la semana. No podemos estar físicamente, pero podremos celebrarlo y vivirlo con intensidad, con fe y esperanza.

Como Congregación General de las Escuelas Pías, queremos dirigir este mensaje de viva esperanza a todas las personas que de alguna manera compartís nuestra vida y misión escolapias. Nos dirigimos a los alumnos y alumnas, a los miembros del Movimiento Calasanz, a las familias, a los educadores, catequistas, profesionales de todas nuestras obras, colaboradores en cualquier ámbito de nuestra misión y personal no docente. Os escribimos a todas las personas que formáis parte de la Fraternidad de las Escuelas Pías, a los grupos de Misión Compartida, a la Familia Calasancia, a todos los religiosos de la Orden, a los jóvenes que están dando sus primeros pasos en el camino vocacional escolapio. Os escribimos, en definitiva, a todos y todas los que de alguna manera os acercáis a la vida y misión de las Escuelas Pías de San José de Calasanz.

Con especial cariño escribimos a quienes más están sufriendo en estas semanas tan difíciles. A quienes han perdido algún ser querido, a quienes viven con más inquietud por su edad o por su salud. A quienes cuidan de los ancianos, también de nuestros ancianos escolapios, con entrega y dedicación. Y ponemos en las manos de Dios a quienes nos han dejado a causa de esta dura pandemia, pidiendo al Dios de la Vida que les conceda el don de la plenitud que a todos nos tiene prometido.

Lo que queremos es desearos todo lo mejor en esta Pascua. Pero queremos poner nombre a ese deseo, a ese “lo mejor”. No encontramos mejores palabras que las del Papa Francisco en su mensaje del pasado 27 de marzo. Os las recordamos y las hacemos nuestras: “Tenemos una esperanza: en su Cruz hemos sido sanados y abrazados para que nadie ni nada nos separe de su amor redentor. En medio del aislamiento donde estamos sufriendo la falta de los afectos y de los encuentros, experimentando la carencia de tantas cosas, escuchemos una vez más el anuncio que nos salva: ha resucitado y vive a nuestro lado. El Señor nos interpela desde su Cruz a reencontrar la vida que nos espera, a mirar a aquellos que nos reclaman, a potenciar, reconocer e incentivar la gracia que nos habita”.

Os deseamos que viváis estos días con serenidad y paz interior. Es cierto que sufrimos por no poder reunirnos con los hermanos y hermanas para celebrar la Eucaristía, pero también lo es que podremos hacerlo de otra manera, gracias a los medios de que disponemos. Pero todos podremos hacerlo, con o sin tecnología, desde la profunda fe que deseamos compartir. El mejor lugar de la comunión es la presencia de Dios, y el mejor regalo que podemos ofrecernos es orar los unos por los otros. Nada hay más grande que podamos hacer que poner en las manos de Dios las personas a las que queremos, los niños y jóvenes a los que nos dedicamos y los desafíos vocacionales a los que nos sentimos llamados.

Por todo ello, y con nuestros mejores deseos para todos y todas, os enviamos nuestro abrazo y nuestra mejor felicitación. ¡Feliz Pascua de Resurrección!

La Congregación General de las Escuelas Pías

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