Calasanz, un retrato antiguo y nuevo

Estamos a un año de celebrar en la Orden un Congreso Internacional de Espiritualidad Calasancia, iniciativa del Secretariado Calasancio, con el apoyo de la Congregación General y de muchos escolapios, para gloria de Dios y servicio de los pequeños.

Con la intención de prepararnos para este congreso, no sólo con escritos académicos y de investigación, sino -sobre todo- con el alma y el corazón (para que este evento sea un verdadero regalo de Dios y una gracia del Espíritu), el Secretariado Calasancio preparará durante los próximos meses, estas sencillas “páginas” de espiritualidad calasancia para orar, reflexionar, celebrar y compartir en comunidad el día 25 de cada mes.

MIRAR A CALASANZ

Cierra los ojos un momento, y piensa cómo es el rostro de Calasanz que viene a tu imaginación. Puedes, también, preguntarte qué valores y actitudes de san José de Calasanz se reflejan en ese rostro que te imaginas.

Ahora escucha esta narración:

Calasanz nunca permitió que le hicieran un retrato, por más que entonces fuera corriente posar delante de los pintores. Se pensaron en estratagemas, que siempre acabaron mal. Únicamente el obispo de Malta, Mr. Miguel de Balaguer, amigo suyo, logró, unos pocos años antes de su muerte, en 1644, llevarlo a comer a su casa. Colocó a un excelente pintor detrás de unas cortinas quien, observándolo durante la comida, obtuvo un diseño que fue después coloreado con discreto éxito. El mismo sr. Obispo, en carta a Calasanz, escrita en 1646, le decía: “Y le aseguro que yo le vivo mui servidor y todos los días me alegro con ver su retrato que lo tengo mui bueno y he sabido ser buen ladrón y otro tengo que imbiar a su patria”. Este es el retrato más antiguo del santo que se conserva en diferentes copias. El cuadro fue llevado por su autor a la isla de Malta y los padres de San Pantaleón quedaron sin ninguna copia. Hoy día dicho cuadro, después de muchas peripecias, se conserva en la sala de reliquias de San Pantaleón.

En la parte superior del mismo hay una inscripción que reza así: P. José de Calasanz, edad 87 años. Abajo, la firma del autor y la fecha de 1644. El santo tiene frente muy despejada, nariz larga y aguileña, un pequeño bigote y un poco de barba, acaso rubia o plateada; ojos penetrantes, cejas abundantes para su edad, mirada profunda y quizás en ese momento un poco nostálgica. Cara enjuta, mentón alargado aunque no triangular, pómulos salientes y bien marcadas las dos líneas que partiendo de la nariz enmarcan la boca. Un gran bonete cubre su cabeza. Está vestido con una especie de abrigo o capa negra que le tapa el cuello. En la parte inferior asoma una mano que sostiene un rosario.

Es el retrato más auténtico que existe del santo aunque después otros de época más tardía y realizados por personas que no conocieron al santo, se hayan multiplicado con más profusión que no el que se pintó en 1644. (M.A.Asiain, “La experiencia cristiana de Calasanz”, p.16-17)

LA IMAGEN DE CALASANZ SE DIBUJA EN LAS ESCUELAS PÍAS DE HOY

Hoy, el rostro de Calasanz para los niños y los jóvenes que asisten a las diversas presencias y obras de las Escuelas Pías, es cada uno de los escolapios con los que comparten y se relacionan.

Queremos pedirle al Señor esta gracia para todos los escolapios del mundo:

  • que sepamos ver la imagen actual de Calasanz dibujada en la vida de la Orden,
  • que la imagen de Calasanz y de la vocación escolapia que nació de él se dibuje cada vez más y mejor en los escolapios del siglo XXI.

PARA MAYOR GLORIA DE DIOS Y UTILIDAD DEL PROJIMO

Papá, quiero ser sacerdote… (Lc 22, 14-20)

Jueves, 23 mayo – 2013 · por · en Evangelio, Nuevo Testamento

Mi hijo mayor pasó una etapa en la que decía que no se iba a casar porque iba a ser escolapio y sacerdote. Yo me planteé muy seriamente esa posibilidad con 23 años. Mi abuelo, de niño, se pidió a los Reyes Magos un altarcito y una estola y una sotanita para jugar a ser cura y decir misa… Que viene de familia, vamos… Ser sacerdote siempre es, y fue, una posibilidad real para aquellos que vivimos la vida desde el servicio y, además, hemos recibido una educación católica y sensible a lo trascendente. Luego, la que es ahora mi mujer se cruzó en mi camino y descubrí mi vocación matrimonial y a una vida en familia que me satisface plenamente. Pero tuve abiertas las puertas al sacerdocio hasta que Dios me dejó entrever que lo mío era otra cosa…

Mi vida ha estado rodeada de sacerdotes y, de casualidad, no me he topado con ninguno que fuera ladrón, pederasta, jugador, sacrílego… (leer con ironía). Me he ido encontrando con sacerdotes maravillosos, cada uno en su manera de ser y de llevar el ministerio. Recuerdo la exigencia de mi confesor en Coruña y cómo, a la vez, yo siempre salía sonriendo del confesionario. Recuerdo los pitillos que se fumaba en clase (¡qué barbaridades se hacían antes!) el escolapio que nos preparó para la Primera Comunión y la importancia que le daba a que nos aprendiéramos de memoria oraciones que, aún hoy, no se me han olvidado. Recuerdo al Mosen que, en un pueblecillo de Barcelona, nos recibía en su rectoría, verano sí verano también, a mi tía y a la familia para darnos de comer, jugar con los niños, compartir su descanso con sus amigos… Recuerdo la atención prestada a las maravillosas homilías de otro, en Coruña, y lo mucho que me construyeron en mis años de adolescencia y juventud. Compruebo cada día la entrega de muchos escolapios que regalan sus 24 horas a los niños, a los jóvenes y a sus familias… que se gastan en su educación, en su futuro… Recuerdo los ratos en el despacho parroquial de Los Rosales programando actividades y pensando las mejores maneras de llevarlas a cabo. Admiro a muchos de los que hoy están a mi lado por su valentía, por su paso firme en un mundo cambiante y tramposo. me encantó “La última cima” y disfruto viendo 13tv…

Si yo fuera joven, me lo plantearía. Me dejaría interpelar por Dios y afrontaría la posibilidad de que Dios me estuviera llamando al sacerdocio, con pasión. Porque ser sacerdote, al final, es vivir una vida apasionante. Ser sacerdote es llevar el abrazo de Jesús en la cruz a todos, al último, a aquel que se ha ido y no sabe cómo volver. Ser sacerdote es dar un paso y otro, y otro más, tras Cristo. Es ser ofrenda total para cada hombre y para cada mujer. Es ser palabra amable y mano tendida cuando ya nada queda, cuando el tornado del pecado se lo ha llevado todo. Es llevar al mundo el mejor PAN y el mejor VINO; ser testigo de la obra de Dios en las personas, acompañar a aquellos que necesitan de esperanza. Es ser palabra y silencio. Es ser mediador entre Dios y el mundo en tantas ocasiones…

Hoy, mi oración se convierte en acción de gracias por todos ellos y en plegaria por su fidelidad. Que el Señor les premie adecuadamente y los conserve en su amor y en su entrega.

Un abrazo fraterno

¿Eres muy rico?

Puedes comprobar en qué lugar estás de la lista de riqueza mundial de forma muy sencilla en esta web Global Rich List. Basta decir en qué lugar vives y qué renta tienes.

No podemos olvidar el gráfico que nos muestra la distribución de la riqueza en el mundo y nuestra situación en él. Es un gran engaño mirar a quien tiene más que nosotros cuando son muchos más quienes tienen menos y nos necesitan.

Luego es cuestión de sacar la evidente consecuencia.